La Comunidad de estudiantes de Bellas Artes CES Felipe II ha colgado un video realizado por Elio González y Rubén Tejerina titulado “Dicen que somos unos muertos de hambre”. El video expresa el desánimo, pero también la fuerza, de un joven artista frente a la nueva “ley” española que determina que “los estudiantes de Enseñanzas Artísticas de España dejarán de ser graduados universitarios para ser titulados superiores.” Así va el país… y mala parte del mundo. Los artistas son… somos… en muchos lugares del planeta unos desgraciados, unos ilusos, unos muertos de hambre. Al leer la noticia, cualquier artista y más los jóvenes que están sintiendo la vocación artística –una llamada del alma que no se puede acallar- lo que pueden morirse es de pena. Pero como bien dicen en el video González y Tejerina, ¿sería igual el mundo, la Vida sin artistas? Sin Shakespeare, Cervantes, Neruda, Machado, Spielberg, Miguel Hernández, Disney, Vivaldi, Nureyev, Gene Kelly, Virginia Woolf, Fred Astaire, Mozart, Serrat, Van Gogh, Gaugin, Picasso, Marilyn Monroe y miles y miles de seres que han poblado la tierra con la belleza de sus obras famosas y también anónimas. Porque muchos de los que no se han conocido han dejado su energía creativa en lienzos, partituras, películas, textos, coreografías, grafittis, cuentos y demás expresiones artísticas porque les iba el alma en ello. La “fama” y el reconocimiento de algunos ha servido, sin embargo, de faro para que muchos jóvenes sintieran la inspiración para crear, para dar algo desde el fondo de sus corazones al mundo sin esperar, la mayoría de veces, nada a cambio, salvo seguir creando. Decía el escultor Rodin que “el mundo sólo será feliz cuando cada hombre tenga alma de artista es decir cuando las personas disfruten con la labor de su creación. Está claro que aquellos que hacen las “leyes” no tienen alma de artista y, en consecuencia, no sólo desconocen la felicidad sino que hacen lo posible para joder la felicidad de los demás. Nos moriremos de hambre, de pena pero también de risa porque el arte nace del alma y quien conecta con su verdad tarde o temprano acaba siendo libre. Y eso, precisamente, es lo que el sistema no quiere, y teme. Pero un “título”, sea de graduado, licenciado o lo que al gobierno le dé la gana inventar, no enmarcará jamás la grandeza de un espíritu artístico. Es triste, y vergonzoso también, que el sistema político y con él el educativo de este país de incultos no contemple la necesidad de las enseñanzas artísticas en las escuelas, y la música, la danza, el canto, las artes plásticas, el teatro sean asignaturas de segunda o tercera regional por debajo de las de primera división como matemáticas, sociales, lengua o historia. Prima el “conocimiento” no el sentimiento. Prima lo mental no la expresión ni la creatividad. Y así nos va… Educando mentes y no corazones, desequilibrando al ser humano desde su más tierna infancia cuando resulta que los niños son creativos por esencia, por naturaleza, porque forma parte de nuestras almas. En Inglaterra, sin ir más lejos, el talento artístico no sólo se favorece sino que se venera. Ahí están, como ejemplo, las grandes escuelas de musicales en Londres donde los jóvenes se forjan en el arte del teatro, la música, el canto, la danza gracias a la entrega y el respeto de grandes maestros que les animan a expresar todo su arte. Lo sé porque tengo a mi hijo Pol en una de esas grandes escuelas, la Urdang. Pasó varias audiciones y, reconociendo sus ganas, su entusiasmo y su talento, le han dado un enorme beca para que pueda estudiar en ese paraíso de las artes donde los que son fieles a su alma creativa son respetados, considerados y arropados por un país de cultura anímica.   La Comunidad de estudiantes de Bellas Artes CES Felipe II ha colgado un video realizado por Elio González y Rubén Tejerina titulado “Dicen que somos unos muertos de hambre”. El video expresa el desánimo, pero también la fuerza, de un joven artista frente a la nueva “ley” española que determina que “los estudiantes de Enseñanzas Artísticas de España dejarán de ser graduados universitarios para ser titulados superiores.” Así va el país… y mala parte del mundo. Los artistas son… somos… en muchos lugares del planeta unos desgraciados, unos ilusos, unos muertos de hambre. Al leer la noticia, cualquier artista y más los jóvenes que están sintiendo la vocación artística –una llamada del alma que no se puede acallar- lo que pueden morirse es de pena. Pero como bien dicen en el video González y Tejerina, ¿sería igual el mundo, la Vida sin artistas? Sin Shakespeare, Cervantes, Neruda, Machado, Spielberg, Miguel Hernández, Disney, Vivaldi, Nureyev, Gene Kelly, Virginia Woolf, Fred Astaire, Mozart, Serrat, Van Gogh, Gaugin, Picasso, Marilyn Monroe y miles y miles de seres que han poblado la tierra con la belleza de sus obras famosas y también anónimas. Porque muchos de los que no se han conocido han dejado su energía creativa en lienzos, partituras, películas, textos, coreografías, grafittis, cuentos y demás expresiones artísticas porque les iba el alma en ello. La “fama” y el reconocimiento de algunos ha servido, sin embargo, de faro para que muchos jóvenes sintieran la inspiración para crear, para dar algo desde el fondo de sus corazones al mundo sin esperar, la mayoría de veces, nada a cambio, salvo seguir creando. Decía el escultor Rodin que “el mundo sólo será feliz cuando cada hombre tenga alma de artista es decir cuando las personas disfruten con la labor de su creación. Está claro que aquellos que hacen las “leyes” no tienen alma de artista y, en consecuencia, no sólo desconocen la felicidad sino que hacen lo posible para joder la felicidad de los demás. Nos moriremos de hambre, de pena pero también de risa porque el arte nace del alma y quien conecta con su verdad tarde o temprano acaba siendo libre. Y eso, precisamente, es lo que el sistema no quiere, y teme. Pero un “título”, sea de graduado, licenciado o lo que al gobierno le dé la gana inventar, no enmarcará jamás la grandeza de un espíritu artístico. Es triste, y vergonzoso también, que el sistema político y con él el educativo de este país de incultos no contemple la necesidad de las enseñanzas artísticas en las escuelas, y la música, la danza, el canto, las artes plásticas, el teatro sean asignaturas de segunda o tercera regional por debajo de las consideradas de primera división como matemáticas, sociales, lengua o historia. Prima el “conocimiento” no el sentimiento. Prima lo mental no la expresión ni la creatividad. Y así nos va… Educando mentes y no corazones, desequilibrando al ser humano desde su más tierna infancia cuando resulta que los niños son creativos por esencia, por naturaleza, porque forma parte de nuestras almas. En Inglaterra, sin ir más lejos, el talento artístico no sólo se favorece sino que se venera. Ahí están, como ejemplo, las grandes escuelas de musicales en Londres donde los jóvenes se forjan en el arte del teatro, la música, el canto, la danza gracias a la entrega y el respeto de grandes maestros que les animan a expresar todo su arte. Lo sé porque tengo a mi hijo Pol en una de esas grandes escuelas, la Urdang. Pasó varias audiciones y, reconociendo sus ganas, su entusiasmo y su talento, le han dado una beca para que pueda estudiar en ese paraíso de las artes donde los que son fieles a su alma creativa son respetados, considerados y arropados por un país de cultura anímica. No crear es no vivir. Y así está el mundo lleno de muertos que, eso sí, igual comen todos los días…

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